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A los Padres…Sin Temor a los Cambios

“Tengo a mi hijo en terapia por más de un año, y no habla de forma alguna en sus sesiones, solamente lo hace en casa.”

“Mi hija ha sido capaz de empezar a hablar con su terapeuta luego de unos meses de tratamiento, sin embargo no hay progreso alguno en la escuela. Allí continúa estando totalmente muda.”

“Tuve mutismo selectivo cuando niño, y durante el inicio de mi adolescencia. Ahora soy capaz de hablar con mis amigos y la gente sin mayor problema. Es cierto que no soy una persona muy habladora, no obstante he sido capaz de comunicarme y seguir adelante con una vida normal.”

Estos comentarios no son únicos, mucha gente comparte experiencias semejantes con respecto al mutismo selectivo, y hemos venido recibiendo mensajes incluyendo estos y variadas experiencias, mostrándonos cuan diversa y única la vivencia del mutismo selectivo es.

Nosotros todos compartimos los miedos, tristeza, frustración, retos y alegrías creados por el mutismo selectivo. Todos nosotros aprendemos de él y acerca de él. Nos lleva por nuevos caminos y viajes. Nos compele a hablarles a nuestros hijos,  a ir más allá de ser simplemente padres “regulares”, para convertirnos en “especiales”, más sabios,    más observadores, más empáticos, más sensibles también.  Imposible que sigamos siendo los mismos, inmutables mientras que tengamos un hijo con mutismo selectivo.

Esta no es la primera vez que hablo como el mutismo selectivo – y de formas diferentes muchos otros retos en la vida o circunstancias relacionadas a la salud mental- se presenta como un instrumento y excusa utilizadas por la vida para presionarnos de diversos modos, mucho más que aquellos que no enfrentan una situación como esta. En verdad, podría y debería convertirse en una bendición, una fuente profunda de crecimiento y sapiencia, fortaleza y esperanza.

Cada ser humano es único, como cada familia y sociedad lo son, como cualquier otro sistema; no existe ni siquiera un ser exactamente igual a otro, y es ello lo que hace nuestra experiencia tan rica. No obstante, existen emociones universales, valores, necesidades y experiencias todos nosotros compartimos de una forma u otra, y es ello lo que nos ayuda a entendernos uno al otro, nos capacita a contemplar diferentes puntos de vista y a compartir en grupos sociales creando culturas, creando significado y plenitud también.

No existe duda que dependiendo de cuan hábil y armoniosa sea una familia, los niños con mutismo selectivo experimentarán un camino más llevadero o más duro en sus procesos de autodescubrimiento y expresión de si mismos.  Es la calidad y consistencia del apoyo que una persona con mutismo selectivo recibe, lo que podría hacer la diferencia entre el promover sanación o desesperanza, fortaleza o mayor ansiedad, fortalecimiento o exclusión.

Si usted como padre ve que la ayuda “profesional” no está siendo efectiva de una forma u otra, entonces haga algo al respecto. Converse, dialogue, explore enfoques alternativos para que aquellos profesionales puedan apoyar mejor a su niño, y a usted como padre, a su familia, y a aquellos cercanamente conectados a su hijo, como profesores y personal de la escuela. No sea pasivo y sí pase a tomar acciones inmediatas y consistentes apuntando a cambios y mejoras reales. Sea paciente, es esencial, pero no pasivo. Si se hace necesario que su niña asista a otra escuela, donde pueda recomenzar su vida escolar y social, entonces acoja tal opción y siga adelante. Si la administración y docentes del colegio actual no están dispuestos y no son capaces de ofrecer el respeto, la empatía, comprensión y apoyo necesarios, y usted ha tratado lo mejor posible de motivar cambios, y no ha hallado más que resistencia y rechazo a ayudar, entonces siga adelante y busque un mejor lugar para su hija.

Cuando no haya otro lugar, una mejor escuela, entonces necesita enfocar todos sus esfuerzos en iniciar y apoyar cambios en esa escuela. Su hija le necesita, y cada día de trabajo en ello valdrá la pena. No obstante recuerde, si después de haber trabajado tanto así, ve que lo desfavorable supera lo positivo logrado, amplíe sus opciones y considere soluciones alternativas. SI tuviera que mudarse para que así su niña pueda asistir a una mejor escuela, entonces hágalo. No sea impulsivo. No se trata de hacer cosas alocadamente sin el suficiente planeamiento, evaluando todas las consecuencias y retos que tendrá que afrontar. Tenga los pies sobre la tierra, sea objetivo, establezca sus prioridades y elija a partir de allí.

Decidimos -hace poco más de un año atrás- que nuestra hija asistiera una escuela católica grande ya que llegamos muy tarde del extranjero y ya no habían vacantes en otras escuelas locales, además que creímos que el prestigio que dicho colegio posee aseguraría una buena educación y apoyo para nuestra ángel. La experiencia probó que estuvimos equivocados al llegar a tal conclusión. De cualquier modo no tuvimos alternativas en ese entonces. Aquellos que nos han venido acompañando a través del espacio web, saben que no fue fácil en absoluto, luchamos  y quedamos muy tristes y frustrados. Sin embargo ese no fue el final de la historia.

Recuerdan cómo en un artículo anterior compartimos cuan esperanzados y entusiasmados nos sentíamos por los planes de Carmencita, llenos de voluntad y esfuerzo para comenzar este nuevo año escolar -en una nueva, pequeña escuela- donde ella hablaría a docentes y estudiantes?  Y cómo anhelábamos por que dicho plan se hiciese realidad? Pues bien, ha sucedido!  Llevó tiempo más finalmente lo logramos y lo hemos empezado a ver como una realidad concreta, una que estamos seguros continuará mejorando con el tiempo.

Hace tan solo unos días recibimos otro mensaje felicitándonos por los progresos de Carmencita y compartiendo  el cómo la hija de esta persona ha también comenzado a hablar en la escuela, sintiéndose literalmente sobrellevada por la alegría que una mejoría tan dramática trae a todo padre cuidadoso.

Nuevamente, no teman probar cosas nuevas, el cambiar algo cuando luego de trabajar en ello, descubren que no vale la pena continuar intentando. Muchas veces los padres no pueden asumir el tener prácticamente un segundo trabajo a medio tiempo tratando de educar y vigilar el cumplimiento de toda una escuela, buscando que los docentes sean al menos respetuosos y agradables cuando no son empáticos ni sabios respecto a un estudiante con mutismo selectivo. Corroboramos una vez más, el que muchas veces, instituciones que ofrecen una educación más personalizada, con enfoques menos rígidos y dogmáticos, sin egos institucionales excesivos y expectativas distorsionadas, se convierten en los mejores lugares para una niña con mutismo selectivo. Con certeza, un profesor gentil y competente puede hacer la diferencia, pero necesitará el apoyo de su sistema escolar para que sus esfuerzos sean viables y fructíferos. Sabemos como padres cómo una persona mala en la escuela o un estudiante abusivo pueden fácilmente detonar y alimentar mucha ansiedad en nuestros hijos, a tal punto que no deseamos arriesgar el exponerlos a tales situaciones, o sí?

Gracias por recorrer este camino con nosotros.

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Cómo son las Terapias Adecuadas para el Mutismo Selectivo?

“Mi hija de 4 años acaba de ser diagnosticada con MS, apenas a empezado las terapias, pero me gustaría saber cómo son las terapias adecuadas para este tipo de desorden”.

Respecto a su consulta es esperanzador saber que una vez diagnosticaron el MS en su angelita comenzaron la ayuda profesional inmediatamente, pues eso es lo ideal, mientras más temprana la intervención profesional y así la educación de padres, familia y personal educativo relacionado a la niña, mejor aún para poder lograr resultados positivos y evitar mayores complicaciones.

En previos artículos hemos hablado de como el niño va  aprendiendo y acostumbrándose a no hablar como a reforzar las conductas y pensamientos en respuesta a la ansiedad en lo que llamamos MS. Podemos decir que estas conductas-pensamientos-emociones se vuelven mecanismos defensivos para evitar la ansiedad, mecanismos que con el paso de los días, semanas, meses y años se vuelven predominantes, muy fuertes, difíciles de vencer y pasan a formar parte de la identidad que el niño desarrolla de sí mismo, como de la imagen que proyecta y de la forma como los demás, comenzando por padres y familiares lo ven. Esto muchas veces no hace sino alimentar un círculo vicioso del cual es cada vez más difícil salir para el niño y aquellas personas ligadas a él.

Las “terapias” varían según el enfoque terapéutico del profesional y las técnicas mismas que implemente. En términos generales podemos decir que dentro de aquellas que deben ser incluidas según lo que hasta el día de hoy sabemos funciona para ayudar a personas con MS encontramos a  la terapia cognitiva-conductual la cual se enfoca en modificar o mejorar el pensamiento, creencias e ideación de la persona respecto a sí misma, a su ansiedad y al cómo enfrentarla y controlarla. Si bien es cierto que la ansiedad no respeta ni obedece totalmente al intelecto, es posible reeducar a la persona a modificar las creencias y el patrón de pensamiento que lleva y alimenta a la ansiedad. En la medida que nuevas creencias y pensamientos son introducidos en la mente de la persona, estos van siendo reforzados y así asimilados emocionalmente también, lo cual posibilita un cambio y mejoría en conductas y reacciones-respuestas, incluyendo aquellas necesarias frente a la ansiedad.

No hay como describa en pocas líneas a detalle todos los enfoques psicológicos que se pueden utilizar para apoyar a la persona con MS, sin embargo podemos decir que junto a la terapia cognitivo conductual existe aquella “centrada en el cliente o la persona”, la cual deviene de las escuelas humanistas de la psicología, las que contemplan al ser humano como un ser único, sensible, realmente humano por lo que las terapias son sumamente conscientes y sensibles a respetar, apoyar y promover la individualidad de la persona, desde su exploración y comprensión, hasta su tratamiento. Cuántas veces nos quejamos por ejemplo de la frialdad, rapidez y mecanicismo con que un profesional de la salud nos “ve” o “atiende”? Les es familiar la sensación de ser tratado como uno más de la lista de espera o como un “paciente” al que se le dice lo que tiene que hacer sin escucharle, conocerle ni empatizar con el realmente? Pues cuando se trata de la salud mental, y más aún de una condición como el MS, el profesional debe de ser y poseer estas cualidades humanas, y de competencia humanista de buena empatía, sensibilidad, real cuidado y preocupación por la persona, de aprender de su vivencia y situación en lugar de implantar un método general descartando toda necesidad y expectativa peculiar de ese cliente-persona en particular.

Para adultos la psicoterapia del “habla” puede ser muy útil más para niños resulta muchas veces limitada si no es ajustada completamente a la edad, desarrollo e individualidad del niño, es por ello que al tratarse de niños la terapia del juego es fundamental, como su dinamismo cuando se usan otros enfoques y técnicas, ya sean cognitivas, conductuales o humanistas. Siendo así usted vería al terapeuta literalmente jugando con su niña, usando el juego como medio de exploración, de comunicación, de compartir para así crear una adecuada “alianza terapéutica”, esa confianza y sentirse cómodo y seguro a tal punto de poder abrirse, estar presente y compartir lo que pasa dentro de uno. En este caso a través del juego, de la actividad lúdica. Existen así la terapia de la caja de arena, juego con muñecos o títeres, juegos de meza, y aquellos que son los llamados “juegos terapéuticos” que son exclusivamente diseñados para la psicoterapia con niños, púbers y adolescentes.

No deseo dejar pasar lo importante e ideal de la enseñanza y el entrenamiento del niño-cliente en habilidades de relajación y control de la ansiedad. Esto se logra con el adiestramiento en técnicas de relajación, meditación, mindfulness y similares adecuadas apropiadamente a la edad del cliente y a sus preferencias y aptitudes personales.

El terapeuta ira estimulando la confianza y estima del cliente, incluyendo imagen personal hasta habilidades de expresión y comunicación verbal y no verbal; reforzando todo avance gradual aunque pausado, trabajando colateralmente con padres y educadores para continuar tales acciones terapéuticas, consolidarlas e incluso para implementar técnicas en casa, escuela y otros ambientes sociales donde el niño requiere apoyo y estimulación directas.

En las sesiones de terapia muchas veces se comenzará trabajando con la presencia de la mamá o el papá, o de cualquier otro familiar que goce de la confianza del niño  para mediatizar la comunicación y crear el ambiente de confianza. Podemos decir que el terapeuta juega un papel de espectador inicialmente respecto a la dinámica creada entre el familiar y el cliente-niño, para luego volverse más activo una vez ganada la confianza del cliente.

Más luego se deberá gradualmente incluir a otras personas que representen o creen ansiedad en el niño. Idealmente hablamos de la maestra, persona con la que el niño interactúa de forma silenciosa en mayor o menor medida. Las terapias así también deberán llevarse a cabo no exclusivamente en el consultorio más también en la casa del niño, escuela donde estudia o guardería. Estos son lugares que representan un mayor o menor nivel de comodidad, seguridad y confianza / ansiedad para el niño, por tanto su uso flexible y pertinente por parte del terapeuta y de los demás profesionales y personas involucrados en la terapia deberá ser  tomado en cuenta.

En próximos artículos desenvolveremos un poco más el tema, que sin duda en de sumo interés y necesidad de todos los involucrados con el MS. Deseo terminar recordando una vez más, la importancia que tiene la relación misma en lo emocional y vivencial del niño-persona con MS con aquellos que le rodean, comenzando por padres y familia, siguiendo con educadores y compañeros. Las técnicas por sí mismas son inútiles y hasta contraproducentes de no haber esta sensibilidad y actitud emocional, sabias y humanas. Concéntrense en ello padres, educadores y profesionales de la salud mental y verán como el monstruo de la ansiedad, miedo e incertidumbre de desvanecen.

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Qué Hacer si el Tratamiento No Da Resultados?

Muchos padres de niños con MS nos comparten su frustración respecto al poco o inexistente éxito o resultados de tratamientos psicológicos que vienen recibiendo sus hijos. Es cierto, al mismo tiempo,  que tenemos también varias familias contentas y con esperanza de ver aún mayores progresos de los que ya han logrado gracias a la ayuda profesional recibida.

Podemos decir y aconsejar que si luego de varios meses, aún más, si ya alcanzó el año de ayuda psicológica y no se ve resultado alguno, se hace prudente y necesario el buscar a otros profesionales psicoterapeutas con mayor entrenamiento en MS-ansiedad en niños, cuyo enfoque de tratamiento se adecue a la necesidad y características del niño.

En el campo de la psicología y la psicoterapia, existen lo que llamamos escuelas o enfoques psicológicos. Estas son distintas ramas de pensamiento que contemplan al ser humano, su personalidad, conducta, naturaleza, relaciones y problemática de formas peculiares. Así por ejemplo existen en Psicoanálisis, el enfoque Centrado en la Persona, Neopsicoanálisis, el Conductismo, los enfoques Cognitivos y Cognitivo-Conductuales,  la Escuela Humanista, Transpersonal e Integral, etc.  De estas escuelas tradicionales se han formado decenas de variantes, cada una con una concepción específica de la naturaleza humana, así entonces de lo que es la conducta, lo que la define, sus transtornos, el cómo cambiarla y controlarla.

Cuando se busca ayuda psicológica, consejería psicológica o psicoterapia, es esencial el que uno esté consciente de cuál es el enfoque psicológico del profesional, de su educación y experiencia, por tanto de las terapias que implementa en su acción terapéutica. El profesional debe informar al cliente de ello, y de no hacerlo el cliente debe preguntar por tal información, pues de no saberla estará siendo ciego al tipo de ayuda que se le puede ofrecer, y obviamente dicho profesional no estará siendo ético y probablemente tampoco competente en su actuar como tal.

Siempre recomiendo que uno vea, escuche, pregunte y sea consciente del cómo se siente, tanto como de los resultados que cualquier terapia tenga, para así ir definiendo en qué medida se continúa o se busca un mejor profesional. En el campo de la salud mental, como en todos los demás, hay buenos y malos profesionales; aquellos con considerable o poca educación, con más o menos experiencia, como con buena, mediana o inexistente especialización en los diversos campos existentes. En la psicología clínica hay múltiples áreas, cada una requiere un conocimiento especial, y eso es algo que carece muchas veces la formación profesional en muchos lugares, quedando limitado su alcance a la vocación, responsabilidad y profesionalismo de cada uno, para capacitarse y buscar la educación y entrenamiento requeridos.

En el caso del MS, el profesional idóneo para proveer apoyo psicológico es el psicólogo o psicoterapeuta especializados en transtornos de ansiedad y niños (adolescentes o adultos según sea el caso)  y cuyo enfoque sea lo más integral posible, puesto que sabemos que quienes padecen de MS no solo precisan un cambio-adiestramiento a nivel conductual para lograr un buen desenvolvimiento del uso del lenguaje verbal y socialización en contextos que les sean ansiosos, sino también una verdadera comprensión, paciencia, respeto y bondad humanas, muy empáticas, pues de no existirlas en el profesional que les asiste, la posibilidad de logros será muy baja. Recordemos que el niño con MS siente temor inmenso, ansiedad paralizante a ser observado, juzgado, criticado, a tal punto que se ve irremediablemente impulsado a evitar exponerse a dichas situaciones a través del mutismo y la inacción. Por ello reitero, todo padre, familiar, amistad, educador o especialista que realmente desee apoyar a una persona con MS, debe tener muy en cuenta todo esto, si es que realmente desea ayudar y ser humano y así saludable su presencia e influencia en la vida de la persona con MS.

De los enfoques psicológicos, que a título personal recomiendo a los padres y demás clientes contemplen al buscar asistencia psicológica, está primero el Integral, puesto que éste -como el Ecléctico- toma lo mejor de las demás escuelas psicológicas, sólo que además considera al ser humano como un verdadero ser integral y no una suma mecánica de distintos aspectos, así diríamos que lo ve como un ser bio-psico-socio-espiritual, por tanto respeta y considera esa multdimensionalidad en su acción terapéutica. Después de este enfoque veo como resaltantes a los enfoques Transpersonal, Sistémico, Humanistas y al uso apropiado y humano de la psicología Cognitivo-Conductual.

Busquen, pregunten y pidan explicaciones claras sobre el enfoque psicológico que practica el especialista que les pretende atender, y cuál es su forma de trabajo, el tipo de técnicas a implementar, definiendo los objetivos del tratamiento y  sus requerimientos.

Finalmente, nunca escatimen dialogar, preguntar, consultar y mostrar sus inquietudes, de forma abierta y totalmente honesta tanto cuanto sea necesario, pues esa es la única forma de que reciban la ayuda que precisan, como que el profesional haga los ajustes y cambios necesarios según se amerita y le sea posible, incluyendo la necesidad de referir al cliente a otro profesional en caso de  no lograr avances mínimos adecuados.

En un próximo artículo comentaremos de las terapias alternativas usadas en el MS. Lo que adelantamos es que hay terapias alternativas y hay “terapias alternativas”. El público nos pregunta al respecto, y lo que podemos decir es que sin duda alguna, muchas de las terapias alternativas son muy provechosas cuando de cuidar y remediar problemas de la salud se trata, mas hay que ser cauto con el fin de recibir tal ayuda de gente profesional, con verdadera educación y experiencia y no de charlatanes. Como en la medicina y la psicología ortodoxa, hay tratamientos más o menos apropiados, como contraindicados según sea la necesidad o problemática de la persona, así también sucede con las terapias alternativas. Muchos tratamientos no tratan directamente un mal sino que refuerzan factores que le están asociados, promoviendo así la recuperación de la persona.

Recuerden que el MS es un transtorno de ansiedad social, que precisa justamente de asistencia en remediar la experiencia como el manejo de dicha ansiedad y de los detonantes de ésta. Que todo aquello que se haga para desarrollar y promover la auto-imagen, estima y confianza de la persona, su bienestar y cuán seguros se sientan, promoverá definitivamente el mejoramiento respecto a lo que llamamos de MS.

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